Las sentencias deben dictarse en base a las circunstancias concurrentes y no a las futuras en el régimen de guarda y custodia

Sentencia del Tribunal Supremo (Sala civil) de fecha 13 de julio de 2017, Sentencia 442/2017.

Extractamos y resumimos a continuación los pasajes más relevantes de esta sentencia (ver texto íntegro en:  http://www.poderjudicial.es/search/documento/TS/8106473/Responsabilidad%20Extracontractual/20170724

D. Lucio presentó una demanda de medidas paterno-filiales en la que, con fundamento en haber mantenido una relación extramatrimonial con doña Rocío, de la que nació una hija, de nombre Otilia y de dos meses de edad, solicitaba como medida definitiva: Que se acuerde atribuir la guarda y custodia de la hija menor de edad a la madre, con patria potestad compartida por ambos progenitores, hasta los dos años de edad con un amplio régimen de visitas a favor del padre, siendo a partir de entonces la guarda y custodia compartida entre ambos progenitores.

El TS declara que se ha de partir de que el régimen de guarda y custodia compartida debe ser el normal y deseable y ha de considerarse incluso el deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aún en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en cuanto lo sea. Se pretende aproximar este régimen al modelo existente antes de la ruptura matrimonial y garantizar al tiempo a sus padres la posibilidad de «seguir» ejerciendo sus derechos y obligaciones inherentes a la patria potestad y de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de los hijos.

Con el sistema de custodia compartida: Se fomenta la integración de los menores con ambos padres, evitando desequilibrios en los tiempos de presencia;  Se evita el sentimiento de pérdida; No se cuestiona la idoneidad de los progenitores; Se estimula la cooperación de los padres, en beneficio de los menores, que ya se ha venido desarrollando con eficiencia. Por lo que el TS declara, no tiene sentido cuestionar la bondad objetiva del sistema, tras la constante y uniforme doctrina de la Sala, con el cambio sustancial que supuso la doctrina del Tribunal Constitucional (STC 185/2012, de 17 de octubre).

Habrá entonces que dilucidar en cada caso concreto si prima en la decisión que se adopta el interés del menor, y este interés exige sin duda un compromiso mayor y una colaboración de sus progenitores tendente a que este tipo de situaciones se resuelvan en un marco de normalidad familiar que saque de la rutina una relación simplemente protocolaria del padre no custodio con sus hijos que, sin la expresa colaboración del otro, termine por desincentivarla tanto desde la relación del no custodio con sus hijos, como de estos con aquel.

No existe en el caso de autos base probatoria para concluir en este momento sobre tal extremo. Las sentencias deben dictarse en base a las circunstancias concurrentes y no a las futuras. Por tanto, parece prematuro decidir para cuando la hija tenga esa edad, cuyas circunstancias familiares y de todo tipo se desconocen, y será más prudente esperar y modificar el régimen de guarda y custodia en su momento, con mayor conocimiento de causa y, por tanto, con mejor valoración del interés del menor, con un adecuado informe psicosocial y un plan contradictorio.

Ver texto íntegro en: http://www.poderjudicial.es/search/documento/TS/8106473/Responsabilidad%20Extracontractual/20170724

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