Incorporación y orden del apellido en acciones de paternidad: debe considerarse si resulta beneficioso el cambio de orden. Si no consta ese beneficio, no hay razón para alterar el primer apellido con el que viene identificado el menor

Sentencia del Tribunal Supremo (Sala Civil) núm. 93/2018  de fecha 20 de febrero de 2018:

Extractamos y resumimos a continuación los pasajes más relevantes de esta sentencia (ver texto íntegro en: https://bit.ly/2I58Mai

Edemiro interpuso demanda en reclamación del reconocimiento de paternidad de la menor Palmira. La demandada D.ª Herminia contestó a la demanda admitiendo la paternidad del actor y formulando reconvención en el único sentido de que se adoptasen las medidas de protección a la menor previstas en el art. 158 de CC , solicitándose la adopción de medidas cautelares y solicitando la inhibición del Juzgado a favor del Juzgado de violencia sobre la mujer al seguirse contra el actor Diligencias Previas por malos tratos.

El TS ya se ha pronunciado sobre el orden de los apellidos de un menor en caso de desacuerdo de los progenitores y paternidad reconocida en procedimiento de reclamación de paternidad no matrimonial anteriormente. Con el fin de avanzar en la igualdad de género la legislación ya prescinde de la histórica prevalencia del apellido paterno frente al materno permitiendo que ambos progenitores sean los que decidan el orden de los apellidos. La ratio decidendi de la cuestión el interés superior del menor que la doctrina ha venido relacionando bien con el desenvolvimiento libre e integral de la personalidad del menor y la supremacía de todo lo que le beneficie, más allá de las preferencias personales de sus padres, tutores, guardadores o administraciones públicas, en orden a su desarrollo físico, ético y cultural; bien con su salud y su bienestar psíquico y su efectividad, junto a otros aspectos de tipo material; bien, simplemente con la protección de sus derechos fundamentales.

Por todo ello ha declarado que lo relevante no es el deseo del padre desde que tuvo lugar el nacimiento del menor, por noble que fuese, sino cual será el interés protegible de ese menor al día de hoy respecto al cambio del orden de los apellidos con el que consta inscrito en el Registro Civil, y con el que viene identificado, desde entonces, en la vida familiar, social o escolar. A juicio de la Sala, «se ha de partir de que el menor se inscribió con una sola filiación reconocida, teniendo como primer apellido el que entonces se determinó, así como que «es patente la relevancia individualizadora del primero de los apellidos de una persona»« la interrogante que hemos de responder en estos supuestos no es tanto si existe perjuicio para el menor por el cambio de apellidos como si, partiendo del que tiene como primero, le sería beneficioso el cambio, de forma que el primero fuese el paterno y el segundo el materno. Si no consta ese beneficio, no existe, pues, razón para alterar el primer apellido con el que viene identificado el menor».

Ver texto íntegro en: https://bit.ly/2I58Mai

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