En acogimiento familiar preadoptivo es necesario valorar si favorece el interés del niño ser visitado por los padres biológicos o, si podría perjudicarle para su desarrollo físico, intelectivo o de integración en su nuevo medio

Sentencia del Tribunal Supremo (Sala Civil) núm. 78/2018, de fecha 14 de febrero de 2018.

Extractamos y resumimos a continuación los pasajes más relevantes de esta sentencia (ver texto íntegro en: https://bit.ly/2I58Mai)

Debe determinarse si mantener la suspensión de visitas de los progenitores acordada por la Administración y confirmada por la sentencia de primera instancia, o, por el contrario, se ha de estar al régimen de visitas que acuerda la sentencia de la Audiencia, en ambos casos bajo el prisma del interés de los menores.

La Sala recuerda que la mayoría de las CCAAs, al amparo de la competencia concedida por el artículo 148. 20º de la CE, han venido promulgando su propia legislación en esta materia donde late el superior interés del menor como criterio determinante para la adopción de cualquier medida que les afecte, sin bien dicho interés superior no aparece definido, precisándose su configuración y concreción en cada caso (concepto jurídico indeterminado). De ahí que se tenga en cuenta, entre otros, la observación general nº 14 (2013) del Comité de los derechos del niño en al ámbito de las Naciones Unidas, la cual señala que el interés superior del niño tiene tres dimensiones:

  1. Un derecho sustantivo: el derecho del niño a que su interés superior sea una consideración primordial que se evalúe y tenga en cuenta al sopesar distintos intereses para tomar una decisión sobre una cuestión debatida, y la garantía de que ese derecho se pondrá en práctica siempre que se tenga que adoptar una decisión que afecte a un niño, a un grupo de niños concreto o genérico o a los niños en general.
  2. Un principio jurídico interpretativo fundamental: si una disposición jurídica admite más de una interpretación, se elegirá la interpretación que satisfaga de manera más efectiva el interés superior del niño.
  3. Una norma de procedimiento: siempre que se tenga que tomar una decisión que afecte a un niño en concreto, a un grupo de niños concreto o a los niños en general, el proceso de adopción de decisiones deberá incluir una estimación de las posibles repercusiones (positivas o negativas) de la decisión en el niño o los niños interesados. La evaluación y determinación del interés superior del niño requieren garantías procesales.

Cuando se tienen que sopesar distintos intereses para tomar una decisión sobre una cuestión debatida, ha de ser primordial el interés superior del niño.

Si los intereses de los niños entran en confrontación con los de sus padres biológicos, el art. 11.2 LO/1996 establece como principio rector de los poderes públicos:

  1. La supremacía de interés del menor,
  2. El mantenimiento del menor en el medio familiar de origen salvo que no sea conveniente para su interés y
  3. Su integración familiar y social

 

El derecho de los menores a desarrollarse y ser educados en su familia de origen no es un derecho absoluto sino que cede cuando el propio interés del menor haga necesarias otras medidas (STS 13.06.2011, 17.02.2012). El derecho de los padres biológicos no es reconocido ni por las normas legales propias ni por las internacionales como un principio incondicional cuando se trata de adoptar medidas de protección respecto de un menor desamparado y tampoco tiene carácter de derecho o interés preponderante, sino de fin subordinado al fin al que debe atenderse de forma preferente, que es el interés del menor.

La Ley Orgánica 8/2015, de 22 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia y de la Ley 26/2015, de 28 de julio con idéntica finalidad, en su artículo 19 bis incluye las disposiciones comunes a la guarda y tutela, que sirve de guía a la hora de interpretar el interés del menor: «para acordar el retorno del menor desamparado a su familia de origen será imprescindible que se haya comprobado una evolución positiva de la misma….En los casos de acogimiento familiar, deberá ponderarse, en la toma de decisión sobre el retorno, el tiempo transcurrido y la integración en la familia de acogida y su entorno, así como el desarrollo de vínculos afectivos con la misma.» Las anteriores consideraciones son extrapolables al régimen de visitas, es decir, si favorece el interés de los niños ser visitados por los padres biológicos, en la situación de acogimiento familiar preadoptivo en que se encuentran, o, si por el contrario, podría perjudicarles para su desarrollo físico, intelectivo o de integración en su nuevo medio.

Se constata de informes técnicos «un acoplamiento satisfactorio de los menores con su familia acogedora, hasta el punto de estar totalmente integrados en el núcleo familiar actual, con fuertes lazos afectivos entre los menores y los componentes de la familia acogedora» por lo que ante esta realidad «no puede ceder el que la madre haya rehecho su vida o mejorado su situación económica». Faltan informes precisos que provoquen una convicción suficiente de que la medida no provocaría en los menores una desubicación de su actual entorno socio familiar y educativo, en el que se encuentran integrados de forma positiva, superando carencias que sufrieron y que motivaron la situación de desamparo.

 

Ver texto íntegro en: https://bit.ly/2I58Mai

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