La subrogación en un préstamo por el promotor es contrato de consumo y está sometido a control de transparencia

Sentencia del Tribunal Supremo (Sala civil) de fecha 04/06/2018, sentencia núm. 334/2018

La Sala recuerda el Auto del TJUE de 27 de abril de 2017 (asunto Bachman ) referido a la condición de consumidor en caso de sucesión contractual (novación subjetiva) y aplicación de la Directiva a una relación bancaria establecida inicialmente entre un banco y una sociedad mercantil (por lo tanto, excluida del concepto de consumidor) cuando la posición contractual de esa sociedad la ocupó posteriormente una persona física a la que se le reconoce la condición de consumidor. Al ser la segunda operación, la
subrogación por parte del comprador en el préstamo hipotecario,  un contrato de consumo, está sometido al control de transparencia, que no se satisface con una invocación a la información que el consumidor pudo obtener por su cuenta.

Por lo que hace luego al control de transparencia en las cláusulas de limitación a la variabilidad del tipo de interés reitera asimismo la importancia de la información precontractual (asuntos RWE Vertrieb, Kásler y Káslerne Rábai,  Matei, Van Hove, Gutiérrez Naranjo)  de modo que no solo es necesario que las cláusulas estén redactadas de forma clara y comprensible, sino también que el adherente pueda tener un conocimiento real de las mismas, de forma que un consumidor informado pueda prever, sobre la base de criterios precisos y comprensibles, la carga jurídica y económica del contrato.

A su vez, el TS ha establecido en los últimos tiempos la doctrina según la cual,

además del filtro o control de incorporación previsto en los arts. 5 y 7 LCGC, a las condiciones generales en contratos concertados con consumidores debe aplicarse un control de transparencia, como parámetro abstracto de validez de la cláusula predispuesta, cuando la condición general se refiere a elementos esenciales del contrato. Este control de
transparencia tiene por objeto que el adherente pueda conocer con sencillez tanto la carga económica que realmente le supone el contrato celebrado, esto es, el sacrificio patrimonial realizado a cambio de la prestación económica que quiere obtener, como la carga jurídica del mismo, es decir, la definición clara de su posición jurídica tanto en los elementos típicos que configuran el contrato celebrado, como en la asignación de los
riesgos del desarrollo del mismo. A las condiciones generales que versan sobre elementos esenciales del contrato se les exige un plus de información que permita que el consumidor pueda adoptar su decisión de contratar con pleno conocimiento
de la carga económica y jurídica que le supondrá concertar el contrato, sin necesidad de realizar un análisis minucioso y pormenorizado del contrato. Esto excluye que pueda agravarse la carga económica que el contrato supone para el consumidor, tal y como este la había percibido, mediante la inclusión de una condición general que supere los requisitos de incorporación, pero cuya trascendencia jurídica o económica pasó inadvertida

En el presente caso,  la sucesión contractual no releva a la entidad financiera de su deber de transparencia. El contrato no contenía más información acerca de que se trataba de un elemento definitorio del objeto principal (afectaba al precio del préstamo), la cláusula estaba enmascarada entre otros datos relativos a la revisión del interés, no constaban simulaciones de escenarios diversos, ni se había advertido de forma clara y comprensible sobre el coste comparativo con otros productos de la propia
entidad. La transparencia en la contratación con los consumidores y la información precontractual que se les facilita es esencial porque es en esa fase cuando se adopta la decisión de contratar.  Y es preciso que en la información precontractual se informe sobre la existencia de ese suelo y su incidencia en el precio del contrato, con claridad y dándole el tratamiento principal que merece.

En cuanto a las consecuencias de la falta de transparencia:

[…] es posible que una condición general inserta en un contrato celebrado con un consumidor, pese a no ser transparente, no sea abusiva, pues la falta de transparencia no supone necesariamente que las condiciones generales sean desequilibradas. Pero como también hemos afirmado, no es el caso de las llamadas cláusulas suelo, cuya falta de transparencia provoca un desequilibrio sustancial en perjuicio del consumidor, objetivamente incompatible con las exigencias de la buena fe, consistente en la imposibilidad de hacerse una representación fiel del impacto económico que le supondrá obtener el préstamo con cláusula suelo en el caso de bajada del índice de referencia, lo que priva también al consumidor de la posibilidad de comparar correctamente entre las diferentes ofertas existentes en el mercado (por todas, sentencia 367/2017, de 8 de junio y las que en ella se citan).

Ver texto íntegro en: file:///C:/Users/avilalta/Downloads/TS,%20Cl%C3%A1usula%20suelo.%20Subrogaci%C3%B3n%20de%20los%20consumidores%20en%20e%20l%20pr%C3%A9stamo%20suscrito%20por%20el%20promotor%20vendedor.%20Deberes%20de%20in%20formaci%C3%B3n%20de%20la%20entidad%20bancaria.pdf

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s