El derecho a la intimidad puede verse afectado aunque la información sea veraz y resulta clave el ámbito de intimidad que cada persona reserva al conocimiento ajeno

Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 9 de enero de 2018, núm.  1/2018.

Extracto y resumen de fragmentos de la sentencia (ver texto íntegro en: https://bit.ly/2qsSv8a

En este caso, el actor demanda a la editora de una revista y la autora de ciertas declaraciones que considera lesivas.  La Sala declara:

Cuando el derecho a la intimidad entra en conflicto con las libertades de información y expresión […]  el elemento legitimador es la relevancia pública del hecho divulgado y, también, que debe comprobarse que el afectado no haya adoptado pautas de comportamiento que permitan entender que consintió el público conocimiento de tales aspectos privados, pues corresponde a cada persona acotar el ámbito de intimidad personal y familiar que reserva al conocimiento ajeno.  […].
En consecuencia, ante un conflicto entre libertad de información y derecho a la intimidad ni la veracidad de la noticia determina la inexistencia de intromisión ni la falta de veracidad es irrelevante. Según reiterada doctrina
de esta sala, una información veraz puede ser lesiva para la intimidad, pero esto no equivale a entender, como alegan la editora de la revista y su director, que si es falsa no resulte lesiva, pues la falsedad puede aumentar
el daño. En este sentido […] “la intromisión en la intimidad puede resultar agravada precisamente por la falta de veracidad de la información si esta falta de veracidad contribuye a presentar… una situación de los demandantes aún más reservada o sustraída a los ojos de los demás que la situación real” […] el derecho a la intimidad puede verse afectado no solo por una afirmación concreta y veraz sino también por meras especulaciones o rumores».
En su aplicación al presente caso, si de ser veraces los hechos imputados […] ya tendrían entidad suficiente para afectar a la intimidad del demandante en su doble vertiente personal y familiar, hay que concluir que, en buena lógica, su afectación fue aún mayor si se considerase que no pasaron de ser simples rumores sin contrastar, meras conjeturas no apoyadas en fuentes
concretas que permitieran comprobar su veracidad. […] Además, y aun cuando ya se ha razonado que la veracidad no es paliativo de la existencia de intromisión en la intimidad, esta sala comparte los argumentos de las sentencias de ambas instancias para descartar que la actuación de la editora de la revista y su director tuviese amparo en la doctrina del reportaje neutral, pues las declaraciones de la entrevistada no fueron espontáneas ni la revista se limitó a reproducirlas textualmente, sino que el entrevistador las propició y alimentó con sus preguntas. […] no cab[e] aplicar la doctrina del reportaje neutral porque el medio había reelaborado y sonsacado la noticia, introduciendo, como ahora, fotografías con comentarios ilustrativos para provocar morbo o curiosidad […] La relevancia pública puede depender tanto del interés público de la información que se divulga como de la materia a que afecta. En este caso, desde un punto de vista subjetivo, no es discutible que el demandante tenía una cierta notoriedad o proyección pública en la fecha en que se publicó la entrevista aquí cuestionada […] : «Aunque el demandante no fuera especialmente célebre por sí mismo, sí lo era por unos lazos familiares que propiciaron su aparición en portada de importantes medios de crónica social y por la potente proyección pública de su esposa y sus suegros, propiciada por ellos mismos al aparecer asiduamente en los medios para hablar precisamente de sus problemas familiares». Sin embargo, desde el punto de vista objetivo, era escasamente relevante la información que se divulgó sobre la vida íntima del demandante. Esta conclusión no viene determinada por el tipo de revista en que se publicó la entrevista, pues la jurisprudencia viene admitiendo el interés de la información, al menos relativo, cuando esta se ofrece en publicaciones o programas de mero entretenimiento […] «también existe el género más frívolo de la información de espectáculo o entretenimiento», siendo un «hecho notorio» que dentro del ámbito de la información «siempre ha existido, como género perfectamente identificable, la llamada “crónica de sociedad”».

…] “[L]a libertad de información no ampara la presentación de rumores como noticias, y la jurisprudencia de esta Sala ha considerado intromisión ilegítima en la intimidad la información tanto sobre supuestas infidelidades
conyugales […] como sobre la condición sexual o los hábitos sexuales
[…]”. […] el interés que pudiera despertar en el lector el conocimiento de los avatares de la vida personal de alguien famoso no justificaba que este se viera sometido a una exposición pública de asuntos evidentemente íntimos que no había consentido hacer públicos y que suponían una intromisión en su intimidad de tanta relevancia como la difusión de sus supuestas infidelidades antes de casarse […] corresponde a cada persona, no a terceros, delimitar su esfera de intimidad, de modo que el hecho de que no fuera el demandante sino [una tercera persona]  la que en otras ocasiones ya hubiera aludido a esas supuestas infidelidades o servicios, y el demandante no lo hubiera desmentido, no ha de considerarse un acto propio que permita legitimar la intromisión en la vida privada del demandante y su familia, «pues entonces el ámbito constitucionalmente protegido de la intimidad no dependería ya de la proyección pública de la persona afectada ni de sus propios actos, sino de la pura y simple voluntad de los medios de comunicación manifestada en forma de meras preguntas a terceras personas», y además, «porque no hay ninguna norma que impida reaccionar contra una información ofensiva por el solo hecho de no haber reaccionado contra otra anterior pero diferente sobre el mismo asunto».

[…] aun cuando la libertad de expresión también comprende los reportajes de entretenimiento, sin embargo «el interés de los lectores en ser entretenidos tenía por norma general menor peso que el de la protección de la esfera
privada» […]   «cualquier tolerancia real o supuesta de un individuo con respecto a publicaciones relativas a su vida privada no da pie a privarle necesariamente del derecho a la protección del mismo».

Ver texto íntegro en: https://bit.ly/2IBpNsV

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