En contratación bancaria compleja no es suficiente la expresión de un «OK» a un email ni admisible un supuesto uso bancario

Sentencia del Tribunal Supremo (Sala Civil) de 21 de marzo de 2018,  núm. 160/2018.

En esta sentencia el Tribunal Supremo analiza la virtualidad de un correo electrónico y, si éste por sí, con un lacónico OK, puede considerarse expresión de consentimiento contractual a una oferta de contrato complejo por entidad financiera (de restructuración).

“Esta sala entiende que procede estimar la alegación […]  que no hubo consentimiento contractual  […] el correo por el que el demandante contestaba «OK» al correo de la empleada de la entidad no expresaba el consentimiento contractual a una oferta concreta de contrato sino la voluntad de continuar negociando la reestructuración. Así resulta del hecho de que las negociaciones se estuvieran haciendo a través del abogado del cliente, el que el Banco enviara al abogado una propuesta de contrato y que el abogado enviara en contestación una carta a la entidad bancaria en la que manifestaba las discrepancias con algunos contenidos del contrato y que la respuesta del Banco a esta carta fuera el envío al cliente, y no al abogado, de un correo en el que se pedía el «OK» para «poder llevar a cabo la reestructuración de su producto estructurado», pero sin adjuntarle ni la propuesta ya enviada al abogado ni una nueva propuesta. Confirman esta conclusión de inexistencia de consentimiento contractual las negativas reiteradas del cliente a firmar el documento contractual que con posterioridad a los correos le envió la entidad. Frente a ello no puede prevalecer la afirmación de esta última acerca de la existencia de un
supuesto uso bancario del que resultaría que los contratos se perfeccionan por correo electrónico y la firma documental solo tiene la finalidad de completar el expediente. Ni tal uso le consta a la sala ni resulta razonable que en contratos de la importancia económica y la complejidad del litigioso sea suficiente la expresión de un «OK» a un correo que se refiere genéricamente a la «reestructuración» del producto adquirido en virtud de un contrato anterior, sin aportación siquiera del texto del contrato; máxime cuando la entidad había recibido una carta del abogado del cliente en la que se hacían propuestas de modificación de la oferta previamente enviada al mismo abogado. No se opone a esta conclusión el que el cliente no devolviera dos liquidaciones giradas por la entidad, pues la omisión de la devolución no subsana la falta del consentimiento contractual prestado, tal y como queda acreditado por el ejercicio de la acción de nulidad contractual.”

La sentencia asimismo recuerda la jurisprudencia constante existente respecto de la asimetría informativa que se produce en la comercialización de productos complejos por parte de las entidades prestadores de servicios financieros a
inversores no profesionales, lo que impone impone a dichas entidades un deber de suministrar al cliente información comprensible y adecuada de las características del producto y los concretos riesgos que les puede comportar su contratación. Y aunque es cierto que el incumplimiento de estos deberes no conlleva necesariamente error vicio en la contratación incide en la apreciación del
error [por todas, sentencias 840/2013, de 20 de enero de 2014 , y 559/2015, de 27 de octubre ]

Ver texto completo en: http://www.poderjudicial.es/search/contenidos.action?action=contentpdf&databasematch=TS&reference=8340351&links=Electronico&optimize=20180406&publicinterface=true

 

 

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