Tener una cuenta en Facebook -o redes sociales- y subir fotografías no supone exclusión del derecho a la propia imagen y no legitima la publicación de la imagen sin consentimiento expreso de su titular

 Sentencia del Tribunal Supremo (Sala Civil) núm. 91/2017 de fecha 15 de febrero de 2017

Extractamos y resumimos a continuación los pasajes más relevantes de esta sentencia (ver texto íntegro en:http://www.abogacia.es/wp-content/uploads/2017/02/TS-Civil-15-febrero-2017.pdf )

Publicación de reportaje sobre un suceso en el que el demandante fue herido por su hermano, quien le disparó y luego se suicidó. El artículo contenía datos que permitían identificar al demandante e incluyó una fotografía del demandante que había sido obtenida de su perfil de Facebook.

 

El TC en sentencia 139/2001, de 18 de junio clarificó que el derecho a la propia imagen es un derecho fundamental autónomo de los demás derechos de la personalidad y dispone de un ámbito específico de protección frente a reproducciones de la imagen que afectan a la esfera personal de su titular aunque no lesionen el honor, o la intimidad, de modo que el titular tiene derecho a evitar la difusión de su aspecto físico y por tanto que una fotografía no suponga intromisión en el derecho a la intimidad no excluye que pueda constituir una intromisión en el derecho a la propia imagen.

“Que en la cuenta abierta en una red social en Internet, el titular del perfil haya “subido” una fotografía suya que sea accesible al público en general, no autoriza a un tercero a reproducirla en un medio de comunicación sin el consentimiento del titular, no conlleva la autorización para hacer uso de esa fotografía y publicarla o divulgarla de una forma distinta, pues no constituye el «consentimiento expreso» que prevé el art. 2.2 de la Ley Orgánica 1/1982 como excluyente de la ilicitud, que debe ser inequívoco aunque no sea formal (por escrito). El consentimiento a la captación, reproducción o publicación de la imagen no puede ser general, sino que ha de referirse a cada acto concreto, tiene carácter irrenunciable. No cabe alegar tampoco un «acto propio» del titular del derecho a la propia imagen que excluya del ámbito protegido por tal derecho la publicación de la fotografía en un medio de comunicación.”

“Tener una cuenta o perfil en una red social en Internet, en la que cualquier persona puede acceder a la fotografía del titular de esa cuenta, supone que el acceso a esa fotografía por parte de terceros es lícito, pues está autorizada por el titular de la imagen. Supone incluso que el titular de la cuenta no puede formular reclamación contra la empresa que presta los servicios de la plataforma electrónica donde opera la red social porque un tercero haya accedido a esa fotografía cuyo acceso, valga la redundancia, era público. Pero no supone que quede excluida del ámbito protegido por el derecho a la propia imagen la facultad de impedir la publicación de su imagen por parte de terceros, que siguen necesitando del consentimiento expreso del titular para poder publicar su imagen.”

“El ejercicio por la demandada del derecho a la libertad de información no legitima la publicación no consentida de la imagen del demandante, en un ámbito ajeno a aquel en el que sucedieron los hechos, pues no fue tomada en el lugar de los hechos con ocasión del suceso (lo que, de alguna forma, entroncaría con la narración, en este caso gráfica, de los hechos en el ejercicio de la libertad de información) sino que fue obtenida de su perfil de Facebook. Solo cabe sacrificar un derecho fundamental como el de imagen en la medida en que resulte necesario para asegurar la información libre en una sociedad democrática, y la noticia no exigía ni justificaba que se publicara la imagen de la víctima del suceso, obtenida en su perfil de una red social, sin su consentimiento expreso.”

Para la cuantificación de la indemnización, la sentencia recurrida utiliza los criterios del art. 9.3 de la LO 1/1982: gravedad de la intromisión, difusión del reportaje infractor, tomando en cuenta la vinculación del demandante y su familia al ámbito en que se produce la difusión y repercusión de la vulneración en el estrés traumático que sufrió el demandante, entre otros.

Ver texto íntegro en: http://www.abogacia.es/wp-content/uploads/2017/02/TS-Civil-15-febrero-2017.pdf

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