La Economía Colaborativa

Los términos economía compartida, economía colaborativa, consumo colaborativo, consumo participativo, economía circular, hacen referencia a los nuevos modelos económicos en los que las actividades son facilitadas por plataformas digitales de colaboración, creando un mercado abierto para el uso o intercambio de bienes o servicios que suelen proporcionar los particulares. Tienen como eje central la participación activa de los ciudadanos y su capacidad de influir en el mercado en una relación más horizontal entre las partes.

Las relaciones jurídicas que se forjan en ellas son muy diversas: desde las vinculadas a la puesta en común de bienes (denominadas también “economías de puesta en común” a través de las cuales se gestionan colectivamente y se hace un uso compartido de determinados bienes como por ejemplo el equipamiento doméstico o las fuentes de energía), hasta las vinculadas al “trueque” (que serían desde un plano jurídico relaciones de permuta), las relacionadas con las co

mpras en grupo, o de productos de segunda mano, o las más extendidas denominadas de “economía de acceso”, consistentes en el arrendamiento de bienes o servicios, con implantación en sectores tan diversos como la movilidad (carsharing o alquiler y uso compartido de vehículos, taxis, bicicletas y plazas de aparcamiento, carpooling o aprovechamiento de asientos vacíos de un coche), habitabilidad (alquiler de habitaciones, uso compartido de viviendas), espacios de cultivo (huertos urbanos y rurales), de negocios (coworking o compartición de locales para oficina), de comunicaciones (aplicaciones móviles para comprar y vender), de trabajo (microtareas, de contratación de personas), de cultura (bookcrossing y trueque de libros, promoción de intercambios culturales de jóvenes de diferentes países), de educación (comunidades digitales para aprender idiomas), de tiempo (bancos de tiempo), de ocio (compartir contenidos digitalizados), de finanzas (préstamos entre particulares, préstamos directos de particulares a pequeñas y medianas empresas, crowdfunding o financiación colectiva, crowdfunding for crowdbenefits), de turismo (experiencias gastronómicas en casas particulares y peer to peer de intercambio de alimentos), de arte, de ropa, de ajuar, de reparación, etc. Cabría también identificar ciertas actividades denominadas de economía de trabajos ocasionales (gig economy) y las economías inter pares que implican a los usuarios en el diseño del proceso de producción o convierten a los clientes en una comunidad (pooling economy).

Estas nuevas modalidades encierran relaciones jurídicas en ocasiones de difícil incardinación en los esquemas tradicionales y plantean dificultades de calificación jurídica. Se materializan además a través de plataformas digitales y gracias a la confianza que genera el uso de muy diversos sistemas de reputación y herramientas que manifiestan asimismo una extraordinaria capacidad de evitar conflictos.

La Unión Europea  no ha adoptado terminología, definiciones y descriptores uniformes:

  • La Comisión Europea se decanta por utilizar la expresión más abierta de economía colaborativa (collaborative economy)  y la describe como un ecosistema complejo de provisión de servicios y bienes para uso temporal y basado en intercambios a través de plataformas en línea.
  • El Parlamento Europeo hace referencia a un nuevo modelo socioeconómico producido gracias a la revolución digital e internet que favorece la conexión de las personas mediante plataformas digitales a través de las cuales las transacciones de bienes y servicios se pueden llevar a cabo de manera segura y transparente.

En cualquier caso, reconoce que esta economía colaborativa da carta de naturaleza a todo un conjunto de modelos empresariales nuevos que ofrecen bienes y servicios, y que permiten una integración entre la economía y la sociedad basada en relaciones muy diversas entre sí, tanto con fines sociales como económicos y destaca la necesidad de velar por un entorno empresarial en el que las plataformas colaborativas puedan expandirse y ser muy competitivas en el mercado global.

Habida cuenta que dos terceras partes de la inversión en economía colaborativa durante los últimos años ha sido destinada a plataformas relacionadas con el transporte (62%) y el alojamiento (18%), el sector del turismo es la punta de lanza, motivo por el cual el fenómeno adquiere especial relevancia en España donde estos intermediarios digitales representan un reto y una oportunidad.

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